El café cultivado en Sistemas Agroforestales comienza a mostrar que la conservación de los bosques y la generación de ingresos pueden avanzar juntas. Durante un encuentro realizado en Caranavi, productores e instituciones de Beni, Pando y la Amazonía paceña compartieron experiencias que revelan el potencial productivo y económico de este modelo.

Caranavi, La Paz. En las parcelas de las comunidades de Illimani, Villa del Carmen y porvenir B, el café no crece solo. Los cultivos se desarrollan entre árboles y otras especies vegetales que protegen el suelo, conservan la humedad y diversifican la producción de las familias.
Hasta este lugar llegaron productores, productoras, técnicos y representantes de instituciones para conocer cómo funcionan los Sistemas Agroforestales, una forma de producción que busca mantener la cobertura vegetal y reducir la degradación del suelo sin renunciar a la generación de ingresos.
La visita se realizó durante el XIX Encuentro de la Plataforma de Suelos Regional Amazonía, que reunió en Caranavi a participantes provenientes de municipios de Beni, Pando y la Amazonía paceña.
Durante tres jornadas, las experiencias compartidas pusieron sobre la mesa una pregunta central para la región: ¿es posible producir, conservar los bosques y mejorar la economía de las familias al mismo tiempo?
Las parcelas, los resultados de la catación y las diferencias en el precio del café mostraron que los Sistemas Agroforestales pueden ser parte de la respuesta.
PRODUCIR SIN DEJAR EL SUELO DESPROTEGIDO
Los Sistemas Agroforestales combinan cultivos agrícolas con árboles y otras especies dentro de una misma parcela. En la Amazonía, este modelo permite producir café, cacao, frutas y otros alimentos manteniendo parte de la estructura del bosque.
A diferencia de los sistemas de monocultivo, en los que una sola especie ocupa la mayor parte del terreno, las parcelas agroforestales buscan aprovechar las relaciones entre las plantas. Los árboles generan sombra, aportan materia orgánica y protegen la superficie del suelo frente a las lluvias intensas.
Durante el recorrido por la comunidad de Illimani, las familias productoras mostraron prácticas de manejo desarrolladas en sus parcelas, entre ellas el cultivo de café bajo sombra y el chaqueo sin quema.
También compartieron los desafíos que enfrentan para mantener estos sistemas: los efectos del cambio climático, las plagas, la necesidad de asistencia técnica y las dificultades para acceder a mercados que reconozcan la calidad de su producción.
Para las instituciones participantes, el valor de este modelo no se limita a la conservación ambiental. Cuando el manejo de la parcela se combina con una cosecha cuidadosa, procesos adecuados y control de calidad, el café puede alcanzar precios muy superiores a los del mercado convencional.

LA CALIDAD CAMBIA EL PRECIO DEL CAFÉ
Una comparación presentada por Pastoral Social Cáritas Coroico mostró las diferencias que pueden existir entre vender café mediante los canales tradicionales y comercializar lotes de especialidad.
Un quintal de café pergamino seco vendido a intermediarios puede alcanzar aproximadamente 1.650 bolivianos. En cambio, los cafés evaluados mediante catación y reconocidos por su calidad pueden superar los 13.000 bolivianos por quintal.
La diferencia no depende únicamente de la variedad cultivada. También intervienen el cuidado de la parcela, la selección de los frutos, el procesamiento posterior a la cosecha, el secado, el almacenamiento y la capacidad de acceder a compradores especializados.
Durante el encuentro se realizó una demostración del proceso de catación, mediante el cual se evalúan características como el aroma, el sabor, la acidez, el cuerpo, el balance y la limpieza de la taza.
Este procedimiento permite identificar la calidad del café y establecer su potencial dentro de los mercados de especialidad, donde los compradores pagan precios diferenciados por los lotes mejor evaluados.

UN CAFÉ BOLIVIANO DE 90,35 PUNTOS
René Elías Quispe Condori, productor de Caranavi, alcanzó 90,35 puntos en catación con un café de la variedad Geisha, procesado mediante el método lavado.
Por su calidad, el lote logró un precio de 28 dólares por libra, uno de los valores más altos registrados entre las experiencias presentadas.
Su resultado muestra que el café producido en la Amazonía paceña puede competir en mercados especializados cuando el manejo de la parcela se acompaña con procesos adecuados de cosecha, transformación y evaluación de calidad.

DEL INTERCAMBIO DE SEMILLAS A LAS PARCELAS
El encuentro comenzó con una feria y un intercambio de semillas, donde productores e instituciones presentaron variedades locales, productos transformados y experiencias vinculadas con el café, el cacao y otros emprendimientos rurales.
La actividad permitió que participantes de distintos territorios intercambiaran conocimientos sobre producción, conservación y comercialización.
Sin embargo, una parte importante del aprendizaje ocurrió fuera de los espacios de exposición. La visita a Illimani permitió observar directamente cómo se organiza una parcela agroforestal y escuchar a las familias que trabajan diariamente bajo este modelo.
En el terreno se analizaron los avances logrados, pero también las limitaciones que todavía dificultan su ampliación. Entre ellas se encuentran la falta de recursos para mejorar las parcelas, las dificultades de transporte, la ausencia de infraestructura y la necesidad de fortalecer la asistencia técnica.
UNA REGIÓN CON POTENCIAL, PERO TAMBIÉN CON DESAFÍOS


